Lección N° 09
¿Cuál es la Historia de la Interpretación bíblica?
A.
Tres principios de la Interpretación:1- Contenido y unidad de toda la Escritura. La Escritura es una sola, a pesar de la multiplicidad de libros y de autores, de lenguas y de géneros literarios, aun dentro de un mismo libro. Es el Autor divino quien ha querido que todo este material elaborado a través de tantos siglos y con la intervención de tan numerosos autores, constituyera una única obra.
Este principio Interpretación supone también que la revelación se ha ido dando progresivamente, de tal manera que un libro puede iluminar, e incluso corregir, algo que otro anterior había expuesto de manera imperfecta, así como también que en el Nuevo Testamento ha quedado de manifiesto lo que en el Antiguo estaba todavía oculto.
Para poder afirmar lo que Dios quiere decir a los hombres, no basta con conocer lo que expresa un solo autor humano o un texto de la Biblia. Es necesario ver lo que contiene la totalidad de la Sagrada Escritura comprendida como una unidad, y la clave que permite percibir esta unidad y esta totalidad es el mismo Cristo, en quien la revelación divina alcanza su plenitud
2- Tradición una fuente de Iglesia de Cristo. La revelación no se agota en un texto escrito sino que requiere necesariamente el contexto vital. La Sagrada Escritura surgió dentro del ámbito de la vida de una comunidad creyente, de Israel primero y de la Iglesia después. En los textos sagrados se expresa la forma en que la comunidad ha experimentado la presencia de Dios que se revela como Salvador. Comprendiendo cada vez más profundamente esos mismos textos, y dentro del mismo ámbito vital de la comunidad, los creyentes van experimentando en sus propias vidas el encuentro con este Dios que se revela a los hombres. El intérprete, para percibir correctamente lo que la palabra de Dios quiere expresar a los hombres, debe sumergirse en esta corriente de la tradición. En la conjunción de texto y vida se da la percepción de la acción de Dios para con los hombres.
3- Analogía de la fe. Aunque no existe unanimidad entre los autores en el momento de definir con precisión lo que se entiende por este concepto, se puede asumir en una forma amplia diciendo que todos los elementos que constituyen la revelación divina se corresponden perfectamente unos con otros, en una total armonía, y se iluminan recíprocamente.
De esta forma, nada hay en la Sagrada Escritura que pueda oponerse a alguno de los elementos que pertenecen a la fe de la Iglesia de Cristo. Y por eso mismo, es necesario que cualquier conclusión a la que llegue el intérprete de la Sagrada Escritura sea coherente en lo que se baso la Iglesia neotestamentaria creyó y vivió.
Tanto el pueblo hebreo como el cristiano han sostenido siempre que los textos bíblicos tienen valor privilegiado. Pero esta misma afirmación trae consigo un importante problema: ¿Cómo pueden aplicarse a nuevas situaciones estos textos que fueron escritos en otras épocas, bajo otras culturas, y que originalmente tenían otras referencias?
El problema de Interpretación existe en el campo bíblico desde el mismo surgimiento de los primeros textos. Nuevas tradiciones suponen un esfuerzo interpretativo de tradiciones anteriores.
También las versiones trataron de adaptar los textos a nuevas situaciones históricas y culturales, como fue la Biblia griega (LXX) en Alejandría y los 'targumim' en Palestina. Los rabinos elaboraron reglas que se debían aplicar en la búsqueda del sentido de los textos (derásh; midrásh).
1. EN PALESTINA, consideraban la Escritura como la Palabra de Dios y la reverenciaban a tal grado que aún las letras por sí mismas eran consideradas sagradas. Distinguían claramente entre la interpretación literal (peshat) y la interpretación exegética u homilética (midrash). Este último se dividía en "midrash halajáh" (legal) y "midarash hagadán" (el explicativo u homilético). En el tiempo del Señor Jesucristo eran los escribas y rabinos (maestros) los cuales paulatinamente comenzaron a enfatizar más ley oral (tradición) a la ley escrita (la Torah): Ejemplo de una interpretación arbitraria y lejos del espíritu de la Ley está relatado en Marcos 7 :13. Hay dos rabinos importantes que aportaron para darles reglas a la de interpretación de los judíos, uno es Hillel y Sammai.
2. EN ALEJANDRÍA, "la escuela de Filón" influenciado por el platonismo, desecho en forma extrema la interpretación literal, ya que para él todo era símbolo de cosas más profundas.
3. LOS KARAIASTAS ( heb. Beni-mikra, hijo de la lectura), secta fundada por Hanán Ben David (cerca del año 800 d.C.), llamados "los protestante del judaísmo", estos judíos enfatizaban a las Escrituras como única autoridad en materia de fe y su afán era intentar mejor interpretar el texto ello los hizo muy estudiosos de la Escrituras. Por lo tanto, tenían una actitud de protesta en contra de los rabinos y sus enseñanzas basadas más en tradiciones que en las Escrituras mismas. Los rabinos para refutarles hicieron lo mismo y sus intentos llegaron a fijar el "texto masorético" (Heb. Masorah, fijó las vocales o sonidos vocales), texto actual, se le agregaron puntos o señales especiales para pronunciarlos correctamente.
4. LOS KABALISTAS, sus escritos y estudiosos de la Interpretación de las Escrituras aparecen en el siglo XII. Y usaban el método de Palestina y en parte el método alejandrino pero su énfasis estaba en los números. Afirmaba que toda la Masorah estaba determinada por el número de versículos, palabras, letras, vocales, puntos y acéntos . E número de cada letra, su cambio de posición o substitución obraba un poder especia, casi mágico, o sobrenatural.
5. LOS JUDÍOS ESPAÑOLES, desde el siglo XII al XV en España se desarrollo un método de interpretación más sano. En aquel periodo de la iglesia se había perdido casi el conocimiento del hebreo, gracia a unos pocos eruditos judíos se mantuvo esta practica. Muchas de la interpretaciones del A.T. son citadas hasta el día hoy. Se destacaron Abraham Ber-Ezra, Salomón Izaak Jarchí, David Kimchi, Izaak Aberbanal y Elías Levita. Ellos influenciaron en los refomadores en su interpretación del A.T.
C. La Interpretación en el pueblo cristiano
La interpretación de Las Escrituras comienza prácticamente con los escritos del N.T., puesto que para ellos la única literatura existente era el A.T. en griego (versión, La Septuaginta). En su interpretación usaron varios métodos de Interpretación, pero todos tenía un centro común: Jesucristo, por lo tanto su método era CRISTO CENTRICO.
1. ENTRE EL SIGLO II AL V, después que los autores del N.T. habían muerto, la exégesis y la interpretación bíblica continuo. La patrística, desde Justino en adelante se preocupó sistemáticamente por el problema del sentido de los textos bíblicos. Se establecieron reglas hermenéuticas y métodos como la 'tipología'. Surgieron las escuelas de Antioquía y de Alejandría; mientras que la primera, con san Juan Crisóstomo, subrayaba la exégesis literal, la segunda, con Orígenes, cultivaba la alegórica
1.1 "Escuela de Alejandría, Alejandría (cuidad Egipcia, centro de la cultura griega de la antigüedad y allí la cultura judía y griega se influenciaron mutuamente, y luego a la cultura cristiana de su época ) más tarde en Cesárea (Palestina) se destaco Orígenes, representante de la "Escuela de Alejandría". Se desarrollo la interpretación alegórica especialmente en la área de la filosofía neoplatónica y la influencia gnóstica. Clemente de Alejandría fue el primero en aplicar este método a la interpretación de la Biblia, pero su discípulo Orígenes fue quién la propago y se mantuvo, a pesar de varios detractores, por varios siglos. Orígenes enseñaba que todo pasaje tenía tres significados (y, se basaba en 1Ts. 5:23 donde Pablo habla de la tricotomía del hombre), para afirmar que estos tres niveles de interpretaron eran Bíblicos. Enseñaba que el A.T., debía interpretarse alegóricamente, a fin descubrir su significado secreto cristiano, aparte del judío. Un ejemplo es su interpretación de la descripción del manto de colores de José. (Gén 37:3), el primer significado "corporal, consistía en el hecho de Jacob hacerle el manto a su hijo José ( la mayoría de los lectores capta este nivel), pero Orígenes aplica el segundo significados, "el alma". Según esto la historia tenía un profundo significados pues advertía en contra del orgullo o el favoritismo. El tercer significado o nivel el "místico o espiritual", era el más importante. El manto representa una profunda erudición filosófica y los diez hermanos eran los malvados quería extirpar toda filosofía y erudición de la Iglesia. Solo los mejores y más sabios cristianos, según él podrían apreciar la verdad á profunda o espiritual.
1."La escuela de Antioquía", fundada por Doroteo y Lucio a fines del siglo III, contraria a la Alejandría, rechazaba la interpretación alegórica, porque, consideraban que ella transforma a la Escritura en una especie de nariz de cera que cada interprete puede doblar y moldear a su antojo según su gusto y gana. Se destaca Teodoro de Mopsuestia (famoso crítico e interprete liberal de la Biblia, usaba un exégesis intelectual y dogmática y aplicó el método de interpretación histórico-gamatical) y Juan Crisóstomo (Reconocido predicador y orador sagrado, consideraba la Biblia Infalible en todas sus partes, espiritual y práctica). Aún que se atacó a alegorización se mantuvo por mucho tiempo en la Iglesia.
2. ENTRE EL 200 AL 1500, surge "la escuela Occidental", se tomaron principios básicos de la escuela de Alejandría y Antioquía. Agrego otro elemento nunca antes usada "la tradición" (la autoridad de la tradición del a Iglesia era interpretar Las Escrituras), todo método de interpretación quedaba bajo la autoridad de lo que es la Iglesia ya había determinado. Lo fundadores que se destacan Hilario, Ambrosio, Jerónimo (exegeta, escribió notas notables sobre historia, lingüística y arqueología, tradujo la Biblia al latín desde los originales hebreos y griegos, "Vulgata Latina") y Agustín (teólogo sistemático de las doctrinas de la Biblia, enseñaba que todo interprete de la Biblia debe estar preparado en historia, filología y crítica. Respetaba el sentido literal y usaba el alegórico basado en literal. Si el sentido de la Biblia era dudoso usaba la Regla de la Fe de la Iglesia ("Regula Fidei", escritos de los padres, las resoluciones de los concilios, y más tarde las doctrinas aceptadas por la Iglesia y sustentaba por el Papa (Ex cathédra), que conforman la tradición).
La edad media discutió ampliamente sobre los sentidos de la Escritura. Para los antiguos y la escolástica posterior el sentido literal se daba por entendido: era lo que estaba escrito (la "historia"), de ahí que aparentemente no representara ninguna dificultad y en los comentarios no tuviera mayor desarrollo. El interés mayor estaba puesto en los otros sentidos, que muchas veces se resumían en uno solo, llamado 'espiritual' (como opuesto al literal). El Antiguo Testamento podía ser leído sólo alegóricamente, como referido a Cristo y a la Iglesia, y algunos pretendían encontrar a Cristo en todos los renglones del Antiguo Testamento.
Consecuentemente algunos valoraban de una forma casi exclusiva la tipología o la alegoría, sentidos que estaban por encima del literal, hasta llegar a menospreciar este último; otras escuelas, en cambio, destacaron la importancia del sentido literal, como por ejemplo la Abadía de San Víctor (Paris).
En los versos medievales se decía que se debía prestar fe ('quid credas') a lo que se leía alegóricamente, mientras que al sentido literal se le atribuía solamente el relato de las cosas sucedidas ('gesta docet'). Pero aquí es necesario recordar el principio que estableció santo Tomás de Aquino siguiendo a san Jerónimo: "De las cosas necesarias para la fe contenidas en el sentido espiritual, no hay nada que la Escritura no lo tenga en otro lugar en sentido literal".
3. DE LA EDAD MEDIA HASTA LA REFORMA, en general los reformadores protestantes recibieron como herencia cultural del movimiento "Renacentista", donde las artes, ciencias y sobretodo la cultura escrita y tradición volvió a las fuentes pasadas y primitivas buscando una nueva inspiración para el futuro. Todo documento de la antigüedad fue estudiado. De esto aparece un Diccionario hebreo y un N.T. Crítico en Griego, etc.. Los reformadores basaron su exégesis bíblica en dos puntos clave: 1° La Escritura se interpreta a sí misma ("Scriptura, scripturae interpres") 2° Toda comprensión y exposición de la Escritura debe estar en conformidad con la analogía de la fe ("Omnis intellectus ac expositio Scripturae sit analogía fidei"). Se entendía por analogía fidei como sinónimo de analogía Scripturae, esto es, la uniforme enseñanza de la Escritura.
4. SIGLO XVI Y XVII, la obra de Lutero y Calvino fue continuada en parte como por ejemplo por Felipe Melanchton (1497-1570), dio dos principios de interpretación que siguen vigentes hasta hoy: 1° la escritura debe ser entendida gramaticalmente antes que teológicamente. 2° la escritura tiene tan solo un sentido simple y cierto Pero en la segunda mitad del siglo XVI se enfatizó mas las controversias religiosas en vez de estudios bíblicos constructivo. Fue un periodo de frialdad e intolerancia.
5. LOS CATÓLICOS-ROMANOS, sus expositores no hicieron ningún avance en el comienzo de la reforma. Pero luego, se opusieron fuertemente al principio protestantes del "juicio privado" y desarrollaron con poder la idea contraria de la autoridad de la tradición de la Iglesia para interpretarla y en cuanto al texto se le daba más autoridad a la Vulgata. (En el Concilio de Trento).
Además se opusieron al racionalismo(s. XVII ss.), puesto que, dentro del ámbito de la iglesia Católica, pastores y estudiosos manifestaron evidente hostilidad contra este método, ya que los resultados de su aplicación llevaban siempre a posiciones contrarias a la fe. Fue recién en el siglo XX que algunos investigadores, entre los que se destaca especialmente el R.P. M.-J. Lagrange O.P. (1855-1938), llegaron a la conclusión de que si se aplicaban los métodos científicos correcta y prudentemente, los resultados obtenidos no estaban necesariamente reñidos con la fe.
El 30 de setiembre de 1943, con su Encíclica "Divino Afflante Spiritu" (DS 3825-3831), el Papa Pío XII dio su orientación para el recto uso del método histórico-crítico por parte de los investigadores católicos. Por primera vez en un documento del Magisterio Eclesiástico se habló de la diferenciación de los géneros literarios.
Debido a los desastrosos resultados a que más de una vez se había llegado con la aplicación del método histórico-crítico relacionado -en su origen- con el racionalismo, aún después de la publicación de la Encíclica "Divino Afflante Spiritu" se mantuvo y exteriorizó una actitud de desconfianza y de rechazo por este método dentro de algunos sectores de la Iglesia Católica y también de amplios círculos del Protestantismo.
Ellos señalan que esta actitud de rechazo de toda interpretación crítica del texto bíblico, característica de las sectas, de algunas iglesias evangélicas y de ciertos sectores católicos, es lo que se conoce con el nombre de Fundamentalismo. Los fundamentalistas sostienen que la Biblia debe ser entendida así como está escrita, no someten el texto a ninguna interpretación, no diferencian los géneros literarios, y prácticamente reducen todo a un único género que es el histórico.
La amplia difusión que el método histórico-crítico alcanzó entre los católicos a partir de la Encíclica "Divino Afflante Spiritu", con el acento puesto sobre el sentido literal y el consiguiente abandono de la lectura espiritual (alegórica, tipológica) de tiempos anteriores, despertó en algunos la preocupación por la búsqueda de un sentido que estuviera más allá del literal.
Mientras algunos hablaban de un "sensus plenior" de los textos, otros se esforzaban por retener los elementos valiosos que se encontraban en la exégesis patrística y medieval. Algunos presentaron esta inquietud en forma de un llamado a retornar a los Padres desechando todo recurso a los nuevos métodos, otros en cambio, lo hicieron reteniendo simultáneamente los aportes válidos que se podían obtener de estos métodos.
Finalmente, algunos autores trataron de hallar un sentido que fuera más allá del literal, exponiendo una teología bíblica que pusiera de manifiesto la unidad entre ambos testamentos a través de un esquema de promesa y cumplimiento, o de nuevas formas de tipología.
Ninguno de estos intentos ha logrado imponerse entre los exégetas, y tampoco hay unanimidad entre los autores católicos.
Finalmente, el documento Conciliar subraya el papel del magisterio de la Iglesia, a quien queda sometido en última instancia todo lo que se refiere al método para interpretar las Escrituras, porque tiene el mandato divino y el ministerio de conservar e interpretar la Palabra de Dios.
7. LA ÉPOCA DEL ILUMINISMO DE LA RAZON ( s.XVII y XIX), TODO DEBÍA SER ANALIZADO Y RAZONADO. El racionalismo, en el siglo XVII Baruj Spinoza estableció la separación entre ciencia y teología. Según él, la Escritura no contenía nada por encima de la razón. Para su estudio debía ser tratada como cualquier otro libro de la antigüedad, sin utilizar ningún método diferente, y teniendo en cuenta solamente al autor humano.
Pero a partir del siglo XVIII, como consecuencia del surgimiento del racionalismo, el problema Interpretación adquirió una dimensión nueva y un estatuto filosófico que tiene vigencia hasta nuestros días.
En este siglo se produjo el descubrimiento de importantes manuscritos. Se despertó el interés por la historia de Oriente y se desarrolló la crítica histórica, comenzando el estudio de las diferentes tradiciones que subyacen a los escritos bíblicos. Ninguna expresión cultural escapaba al juicio, también la religión y la Biblia. Los destacados pensadores dela época consideraban, la Iglesia y la Biblia, qué ambas estaba fuera de la razón y debía destruírseles. Aparece la teoría de "la evolución" de Carlos Darwin, muchos declaran que la enseñanza de la creación en la Iglesia tiene su fin y Dios también. En oposición a estas ideas aparecen exégetas e interpretes de la Biblia.
7.1 El período Histórico-Crítico, así nació el método histórico-crítico para investigar las Sagradas Escrituras, cuando los criterios científicos se aplicaron a este estudio. Lamentablemente, esto sucedió dentro del marco dado por el racionalismo, de acuerdo con el cual era necesario despojar a los relatos bíblicos de todos los elementos sobrenaturales, para poder acceder a la verdad histórica. Por otra parte, al estar separado de la teología, el método se preocupaba solamente del sentido que los textos habían tenido para sus lectores originales, sin ninguna referencia a lo que significaban para los creyentes actuales.
Muchos exegetas pusieron en duda la inspiración de la Biblia y su infabilidad, en concordancia con su tiempo. Se enfatizó cómo nunca antes elemento humano de la Biblia y otros que seguían manteniendo el factor divino hicieron un equilibrio. Varia teorías se dieron desde negación total a una variación inspiración según e texto a examinar. Otros decían que la inspiración estaba en la "iluminación" espiritual que el texto daba al lector (Schleiermacher). Otros al poder humano que tiene para percibir lo que va más allá de lo común (Wegacheider y Parker). La doctrina moderna de Ladd es que la inspiración es una energía interna y sobrenatural, mayor que la energía normal del hombre(revelación). En general el exegeta partía de la base de no venir al texto con predisposición personal, libre de dogmas y confesiones de la Iglesia. La Biblia debía ser estudiada e interpretada como cualquier libro, eliminándolo lo divino. Se uso la critica e la historia para interpretarla. Esto resultó en dos escuelas opuestas.
1.a La Escuela Gramatical, Fundada por J.A. Ernesti enfatizó la interpretación delN.T., bajo cuatro principios.
1. Sólo se acepta e sentido literal y se rechaza el sentido múltiple de la Escrituras. 2. La Interpretación alegórica y tipológica debe rechazarse, excepto cuando el autor bíblico indica su propósito aparte del literal. 3. Puesto que la Biblia tiene un sentido gramatical en común con otros libros debe ser tratada de un modo similar. 4. El sentido literal no puede ser determinado por un supuesto sentido dogmático.
Ellos aceptaban las mismas palabras del texto de fuente legitima de interpretación y verdad religiosa. Pero, este modo era parcial opuesto que ofrecía una sola clase de interpretación, lo que no era bueno al enfrentar la Biblia
1.b La Escuela Histórica, originada por Juan Salomón Semler(hijo de pietistas), por sus estudios llegó a ser el padre del racionalismo. En sus obras escritas recordó que el Canon de la Biblia no era divino sino humano (s. II). Enseñaba que al estudiar en N.T. debemos considerar su historia. Clasifico los textos bíblicos según las personas lo escribieron. Algunos eran importantes, otros secundarios (locales y transitorios). Enfatizaba que la verdad obligatoria de Escritura era "perfeccionar el carácter del hombre" (¿su transfondo pietista?). Su énfasis histórico-racionalista concluía que la Biblia era falible, por ser producto del hombre. Al dejar que la razón mediara de creer o no l que la Biblia decía, hizo de la razón humana sinónimo de la FE. La reacción desencadeno en el s.XIX trajó un racionalismo extremo. Otros tomaron un punto intermedio. Algunos agregaron a este método que el interprete debía considerar además el espíritu de la Escrituras.
Otros que se destacan como racionalistas son: Paulus de Heidelberg, David Federico Strauss, Fernado Cristian Baur, K.H. Graf, A. Kuenen y J. Wellhausen. Otros moderados son Federic Daniel Ernesto Schleirmacher y un grupo conocido como la "Escuela de Hengstenberg".
8. Interpretación Existencial de la Biblia
El método histórico-crítico, que despertó gran entusiasmo y que, más allá de sus excesos, ha hecho mucho bien a la Iglesia, conoció en los últimos años una crisis surgida de la dicotomía entre exégesis y teología.
La exégesis histórico-crítica pensaba que su función científica era la de interrogar a la ciencia histórica y literaria sobre la historia del texto: mostrar su origen, la historia de su composición, descubrir las fuentes subyacentes, el sentido que tenía en su medio de origen, las circunstancias en que surgió. Comprender el texto era llegar a su origen a través del tiempo, y en el origen se podía saber qué sentido tuvo el texto para los lectores originales. Eran métodos genéticos que reconstituían hechos históricos y literarios. Pero conocer la historia del texto, hasta llegar a sus verdaderos autores, no permite descubrir el sentido del texto para el lector actual. Se trata de un trabajo necesario, pero que deja a mitad de camino, porque no responde al sentido último del texto, querido por su primer autor que es Dios, ni responde al fin último de la Escritura que es salvífico.
Esta constatación de la insuficiencia del método histórico-crítico, cuando es aplicado en forma excluyente, lleva a la pregunta sobre el sentido que los textos bíblicos tienen para el lector actual.
Los nuevos planteos sobre la investigación bíblica tienen su origen en los trabajos de carácter filosófico publicados en el siglo XIX por F.Ast, F.D.E. Schleiermacher y W. Dilthey, en los que se pregunta por la comprensión y se destaca el papel de la subjetividad.
En el campo protestante se ha destacado R.Bultmann (+1976). Su pensamiento se comprende a partir de M. Heidegger en "Ser y Tiempo". En su investigación bíblica aplica rigurosamente el método histórico-crítico, pero sus conclusiones no le bastan: es necesario actualizar el mensaje.
El hombre actual no puede comprender el mensaje contenido en el texto bíblico, aun sometido a la investigación del método histórico-crítico, porque este mensaje está expresado en un lenguaje que no es el suyo. Le presenta un mundo dividido en los tres planos tradicionales (cielo-tierra-infierno), poblados de seres divinos, ángeles y demonios, y con fuerzas sobrenaturales que pueden interferir en la historia del mundo.
Este no es el mundo que ofrece la ciencia actual, sino el de la mitología. Expresado con este lenguaje, el mensaje bíblico no dice nada al hombre de hoy y requiere una actualización.
Para actualizarlo, se debe proceder a la tarea de la 'desmitización', llegando así a lo que el autor ha querido expresar con estas imágenes mitológicas: una concepción de la existencia, que el lector debe interrogar para tratar de apropiársela. Desde su propia concepción de la existencia el lector interroga, y el texto debe persuadir a este hombre alienado, que vive una existencia inauténtica, a que pase a la autenticidad. La verdadera comprensión debe llevar a una decisión existencial.
La acción salvífica, según R. Bultmann, no se ha llevado a cabo en un hecho del pasado (ya que los relatos de la Biblia pertenecen al mundo de la mitología, incluyendo la resurrección de Cristo), sino que se produce en el mismo momento en que el lector es interpretado por la palabra de la Escritura.
La decisión existencial de R. Bultmann supone una visión individualista de la salvación, que se mueve fuera del ámbito eclesial.
9. La Interpretación Moderna
Las últimas décadas han conocido un giro hacia lo que se ha llamado 'la nueva Interpretación'. Abandonando el sentido que tenía este término en los antiguos manuales (práctica de la exégesis), hoy se lo entiende como "la ciencia o el arte de comprender un documento, un gesto, un acontecimiento, captando todos sus sentidos, incluso aquellos que no advirtió su autor o su actor".
R. Bultmann había prestado más atención al análisis existencial del primer Heidegger, el de "Ser y Tiempo". Pero existe un segundo Heidegger, el de sus escritos filosóficos posteriores, en los que estudia la interpretación del ser a través del lenguaje. El ser se expresa en el lenguaje, independientemente de la intención del autor.
Esta preocupación por el lenguaje ha sido asumida por varios investigadores que la han aplicado a los estudios bíblicos, dando lugar a una nueva hermenéutica que toma su punto de partida en la semiótica y en la lingüística. Actualmente se utilizan métodos centrados en el análisis literario, que se presentan como equivalentes (y a veces opuestos) al método histórico-crítico. La tarea ya no consiste en analizar las fuentes, ubicar históricamente a los autores, conocer las circunstancias en que fue elaborado el libro, etc. (lectura diacrónica). Se manifiesta un cierto escepticismo en el momento de querer llegar a determinar la intención del autor, hoy inaccesible, y se debe interrogar al texto para que este hable por sí mismo.
En lugar de la lectura diacrónica se propone una lectura sincrónica: leer e interpretar el texto tal como se presenta, sometiéndolo a un análisis de carácter literario, tratando al texto como realmente debe ser tratado: como obra literaria.
Dentro de esta nueva hermenéutica, algunas corrientes atienden exclusivamente al texto y llevan genéricamente la denominación de estructuralismo. Rechazan toda referencia del texto al mundo exterior, así también como sus conexiones con un autor que lo produjo y con el lector que lo interpreta, evitando de esta manera el historicismo, existencialismo o subjetivismo que acusan en los otros sistemas. Para el estructuralismo, el lenguaje es una creación humana, que precede a todo uso por parte del hombre y es regida por sus propias reglas. El significado de un texto responde a estructuras profundas, que se dan de manera idéntica en todos los textos, por encima de las fronteras de pueblos y de lenguas, e incluso puede ser distinto de la intención subjetiva del autor. La tarea del análisis estructural es sacar a la luz estas estructuras profundas. En otras corrientes de la nueva Interpretación se acentúa el papel del lector como productor de sentido. Algunas buscan el sentido en el momento del encuentro e interacción de texto y lector, sin excluir la intención del autor, como sucede en la crítica retórica y en la crítica narrativa. Otras, en cambio, prescinden de la intención del autor: El texto está abierto a nuevas interpretaciones, ya que no está determinado por el pensamiento del autor desde el momento que este ha desaparecido ("ha muerto") cuando el libro se hizo de dominio público; jamás podrá ser leído otra vez desde la misma situación. Cada lector lo lee desde su propia perspectiva, y el libro le habla con total independencia de las circunstancias que rodeaban al autor. Dicho en otras palabras, el lector dialoga con el libro, no con el autor. Por eso, cada lectura es una nueva creación de la obra.
En estas corrientes de interpretación se deben mencionar la crítica sociológica y la crítica psicoanalítica. La primera investiga las condiciones socio-culturales que influyen sobre los lectores actuales en el proceso de interpretación.
La crítica psicoanalítica, por su parte, estudia la influencia de la propia personalidad y de la historia personal del lector en la interpretación.
10. Mas allá del Método Histórico-Gramatical, (a) Emanuel Kant, sostuvo que el valor moral y la interpretación ética de la Biblia tiene significado religioso. (b) O’ Shausen, defendió un sentido de interpretación "profunda" de la Biblia. Según él, este era algo aparte de sentido literal. ¿Cómo encontrar este sentido", más profundo? - Aceptar la inspiración de la Biblia y su punto central Cristo. (c) Hermar, adoptó lo que se ha llamado "Interpretación Pan-armónica de la Escritura" (o sea la armonía total de la Escritura). El señalaba que era necesario armonizar todo el significado de la Biblia, de la centralidad de Jesucristo y todo lo que es verdadero y cierto.(d)T. Beck, enfatizó la interpretación "neumática o espiritual" de la Biblia. Para él, el espíritu de fe debe ser el intérprete. Aquí se, enfatizaba no tanto la revelación que El Espíritu de Dios podía dar al lector, sino el espíritu del hombre en relación a su fe.
11. Otras Interpretaciones actuales
11.1- Para la crítica canónica católica romana, nacida recientemente en Estados Unidos lo que importa para llegar a comprender el sentido de la Biblia es el texto canónico así como se lo conoce actualmente: no es el texto hebreo que reconstruyen los críticos comparando manuscritos y versiones, sino la forma final que fue fijada por los masoretas y aparece en los manuscritos del siglo X d.C. Tampoco interesan los momentos de formación de cada libro en particular, ni las fuentes o tradiciones subyacentes, sino la forma final tal como ha quedado recogida en la Biblia. No presta interés al reducido auditorio al que puede haber sido dirigido cada libro en su origen, sino a lo que estos significan actualmente como dirigidos a Israel y a toda la Iglesia.
Solamente la forma final de toda la Biblia es Sagrada Escritura, y considera la lectura diacrónica como una distracción cuando aísla libros, fuentes o autores, o trata de conocer la intención de estos últimos.
11.2- Movimiento feminista Recientemente se han conocido algunos intentos de leer la Sagrada Escritura desde la perspectiva del movimiento feminista, apoyando la lucha por la liberación femenina. Cuando el texto no presenta material suficiente, se trata de detectar aquello que ha sido suprimido consciente o inconscientemente por los redactores originales, que eran varones y escribían para varones.
11.3- La teología de la liberación, Las corrientes que se inscriben dentro de la teología de la liberación presentan una lectura de la Sagrada Escritura "desde los pobres y oprimidos", con la intención de poner de manifiesto la fuerza liberadora de la Palabra de Dios, principalmente para aquellos que sufren como consecuencia de las desigualdades sociales. En el Antiguo Testamento ponen mayor énfasis en la promesa de la tierra y en la lucha por poseerla; se le da una mayor centralidad al acontecimiento del éxodo como liberación de la dominación extranjera y de la esclavitud; se destaca el aspecto social de la predicación profética y se realza el papel de los pobres. En el Nuevo Testamento se trata de sacar a la luz lo que significó históricamente la actividad de Jesús para los pobres y oprimidos de su tiempo.
Para lograr este propósito, algunas de estas corrientes utilizan una interpretación que ha sido criticada. Se trata de aquellas corrientes que leen la Sagrada Escritura "recurriendo a una Interpretación bíblica dominada por el racionalismo".
Al describir las características de esta Interpretación, se señala que su primera debilidad consiste en el reduccionismo, desde el momento que asume una de las lecturas posibles del texto y la presenta como única:
La nueva Interpretación inscrita en las "teologías de la liberación" conduce a una relectura esencialmente política de la Escritura. Por tanto se da mayor importancia al acontecimiento del Exodo en cuanto que es liberación de la esclavitud política. Se propone igualmente una lectura política del magnificada. El error no está aquí en prestarle atención a una dimensión política de los relatos bíblicos. Está en hacer de esta dimensión una dimensión principal y exclusiva, que conduce a una lectura reductora de la Escritura.
Este reduccionismo conduce a una presentación distorsionada del mensaje bíblico, porque se sitúa en la perspectiva de un mesianismo temporal, se llega a negar la radical novedad del Nuevo Testamento; a desconocer la persona de Nuestro Señor Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, al igual que el carácter específico de la liberación que nos aporta.
En las corrientes de la Teología de la liberación así criticadas se descubre que por no tener en cuenta los criterios criterio de interpretación, se deja un vacío en el que se acogen las tesis más radicales de la exégesis racionalista y se vuelve a la oposición entre el Jesús de la historia y el Jesús de la fe.
11.4- La interpretación de las sectas, en la lectura de la Sagrada Escritura que hacen las sectas se descubren los siguientes criterios de la interpretación:
Es característica de estos grupos la actitud totalmente fundamentalista. Se rechaza todo intento de interpretación del texto bíblico, que es tratado como si hubiera sido escrito sin ningún condicionamiento de tiempo y cultura y sin diferenciar los géneros literarios.
Hacen una lectura reduccionista y fragmentaria, desde el momento que leen sólo los textos que interesan al grupo (por ej. apocalípticos), dejando fuera de toda consideración otros aspectos del mensaje revelado.
Pierden de vista el aspecto progresivo de la revelación, al apoyarse exclusivamente sobre ciertos versículos que necesitan ser completados o corregidos por otros (por ej. textos que según los Testigos de Jehová parecen negar la divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, la posibilidad de la vida después de la muerte o la eternidad del infierno).
No se admite que pueda haber una mayor comprensión del mensaje revelado, y consideran como definitivamente fijas e inamovibles las formulaciones y formas de ciertas épocas (p.e. bautismo por inmersión, ministerios carismáticos, etc.).
No reconocen la insuficiencia y la evolución de las lenguas, y se adhieren al mensaje revelado tal como es expresado en una determinada traducción, sin admitir otra.
Conclusión
Desde los orígenes los creyentes se han preguntado por el sentido de los textos bíblicos. No existe mayor dificultad en determinar los pasos que se deben dar para alcanzar el significado que estos tenían para sus primeros lectores. Si la Biblia es Palabra de Dios pero escrita en lenguaje de hombres y según la forma de los hombres, el método para hallar su sentido original será semejante al que se utiliza para interpretar otros libros antiguos. La gran polémica sobre el sentido literal de los textos bíblicos parece haber terminado, y ya se ha logrado una gran unanimidad entre los intérpretes.
La dificultad que se enfrenta en la actualidad es la de determinar el sentido que los textos bíblicos tienen para el tiempo presente. La Biblia está expresada en lenguaje de hombres, pero es Palabra de Dios dirigida a todos los hombres en todos los lugares y en todos los tiempos. El debate actual se centra en buscar el camino para interpretar esta Palabra de manera que sea comprensible y elocuente para el hombre moderno, e ilumine situaciones muy diferentes de las que rodeaban a los primeros destinatarios.
Entre los creyentes, nadie niega que la Palabra de Dios expresada en la Escritura es privilegiada, y debe impactar en el hombre actual con tanta fuerza como lo hizo la primera vez, cuando fue anunciada por la boca de los profetas y de los apóstoles y por el mismo Hijo de Dios. Indudablemente, esto no se obtiene con la sola búsqueda del sentido literal, que sólo descubre un mensaje dirigido a hombres de otro tiempo y en otras circunstancias.
Así como antiguamente Israel y los primeros cristianos, todos sienten hoy la necesidad de un método de interpretación que saque a la luz la verdad de la Palabra de Dios. Desde distintas filosofías y por diferentes caminos surgen variados métodos que intentan responder a esta inquietud. Se ha señalado que la multiplicidad de métodos que se presentan en la actualidad, lejos de delatar inseguridad o confusión, son una prueba de la riqueza de esta Palabra para el hombre actual y de la limitación de la ciencia humana para captarla en su plenitud y expresarla adecuadamente.
Se anima a los exégetas a aprovechar todo lo que eventualmente es válido en todos los métodos, sin descuidar nada de lo que puede contribuir a iluminar las múltiples riquezas de los textos bíblicos, recordando que en última instancia, todos los métodos deben estar
al servicio de la evangelización.
Consideraciones prácticas: Algunas dificultades para la interpretación
EXAMÉN Unidad III, lección 09
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I.- Cuestionario
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4. Identifique cuatro formas por lo menos de interpretación incorrecta o contrarias a la enseñanzas de la Iglesia neotestamentaria.
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